Crecí sin tecnología. No había móviles, no había ordenadores, las televisiones eran en blanco y negro. Cuando iba a octavo, más o menos, salieron las maquinitas esas pequeñas de doble pantalla que era de King Kong, y todos alucinábamos: "¡Oh, madre mía, doble pantalla!"
Mi tiempo libre lo pasaba en los billares, los futbolines y el videoclub, donde alquilaba cintas VHS para ver películas. Los jóvenes de ahora no sabrán ni lo que es un Walkman, menos una cinta de casete, que para grabar una canción para una chica que te gustaba tenías que esperar a que el de la radio se callara.
En mi casa no tuvimos una tele en color hasta que yo tenía 14 años. Hasta entonces, veíamos el mundo en blanco y negro. Y para hacer un trabajo, tenías que ir a la biblioteca, buscar periódicos viejos, rebuscar entre libros para poder informarte. Hoy en día entras en internet y lo tienes todo a mano, y aún así fallan.
Con 14 años le dije a mi padre que quería una moto y me dijo: "Pues vete y trabaja". Y eso hice. Empecé en la hostelería porque era el dinero fácil, o eso parecía. Solo había que sacar comida, entre comillas. Pero en aquella época, si no te sabías la carta de memoria, no podías empezar a trabajar. Llegabas y te decían: "Chiquillo, vete a casa, estúdiate la carta, y cuando te la sepas, vuelves". Y te ibas a casa a estudiarla. No había atajos.
Estudiaba y tenía dos trabajos. En aquellos años la gente maduraba antes. Te tenías que ganar las cosas. No había otra.
En el año 2000 llegó Internet a España. Hablaban de un "negocio en la nube" y todo el mundo miraba al cielo sin entender nada. Qué risa. Ahora no sabemos hacer nada sin un ordenador o un teléfono. Estamos pegados a ellos como moscas.
Durante mi vida he pasado por muchas etapas. He tenido etapas sin tecnología, y también he visto nacer la tecnología en España. Y siempre me he adaptado muy bien a todo eso. Cuando la gente buscaba trabajos y lo hacía todo en papel, yo ya enseñaba los presupuestos por ordenador, con mapas detallados de mi trabajo y cómo iba a hacer las cosas. Siempre he sido muy detallista.
Por eso ahora, un día mi hijo me dijo: "Papá, ¿me puedes pagar una IA?" Era para un trabajo del cole. Yo no sabía lo que era hasta que lo vi. Me gustó, empecé a trabajar con ellas, y me he dado cuenta de que hay muchas en el mercado, pero no todas son buenas para cualquier cosa. Hay que saber hablar con ellas y saber para qué sirve cada una.
Por eso te digo: si tú eres capaz de hacer lo que yo hago, adelante. Te aseguro que todo esto es mucho trabajo, mucho estudio y mucha personalización. Y aunque tengas mucha GPT o lo que te dé la gana, no vas a hacer las herramientas que yo tengo, porque eso está en mi cabeza, no en la tuya.
Pero todavía hay gente que se resiste a evolucionar. Que prefiere seguir con las mismas 10 cartas para 200 personas, con los mismos retrasos, con el mismo estrés. Y yo, que he vivido todo esto, que he visto cómo cambia el mundo, sé que la evolución no es una opción: es el único camino.
Por eso creé este sistema. Para compartir mi conocimiento con los demás. Porque un programador hace cosas técnicas, pero yo soy chef. Yo uso las herramientas. Sé lo que quiero. Y por eso lo estoy diseñando.
Todas las herramientas que tengo en mi web tienen muchas horas de trabajo detrás. Estoy seguro de que otra persona, siendo programador, tardaría mucho más que yo en hacer esto. Porque no es solo código: es saber lo que necesita un camarero, lo que necesita un cocinero, lo que necesita un dueño de restaurante para que su negocio funcione mejor.
Y te digo una cosa: la IA te ayuda a hacer las cosas, pero no te hace el trabajo. Tienes que trabajar muy duro y tener muy claro lo que quieres. Porque la IA no piensa por ti, te ayuda a desarrollar lo que tú quieres, pero tú tienes que saber lo que quieres. Y yo lo tengo claro.
Esta no es una historia sobre tecnología. Es una historia sobre cómo aprendes a valorar las cosas cuando te las tienes que ganar. Y sobre cómo esa forma de ver la vida te lleva a crear herramientas que hacen la vida más fácil a los que también se la tienen que ganar cada día.